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¿Se pueden borrar los tatuajes?

Son muchas las personas que se preguntan si se pueden borrar los tatuajes que se hicieron en su día. Las razones más comunes suelen ser: Una oposición a cuerpos de seguridad del estado o para algún puesto de trabajo, donde no pueden estar visibles con el uniforme puesto. Otro motivo suele ser el haber pasado de moda el tatuaje, algún desamor inesperado o simplemente querer aclararlo un poco para poder hacer otro encima (cover up).

Desde hace algunos años se pueden borrar los tatuajes de forma segura sin dañar ni quemar la piel. Aunque existen en el mercado algún otro método para poder quitarlos, es el sistema láser el más efectivo.

Como todos sabemos hay muchos tipos de láseres para distintos tratamientos, pero es el sistema Q-switch ND YAG el más apropiado para borrar tatuajes. Al ser un láser fotoacústico y no térmico afecta solo a la zona donde hay pigmento. Dentro de este sistema láser también hay diversas marcas comerciales las cuales ofrecen más o menos prestaciones, dependiendo como todo en esta vida, del precio del equipo que adquiramos.

Lo más importante a la hora de elegir con que láser vamos a borrar nuestro tatuaje, además de que tenga la suficiente potencia necesaria para cuando el pigmento esté muy clarito y sea capaz de alcanzarlo, es la estabilidad de trabajo. Esta debe estar en un rango de entre 5 y 8 nanósegundos para que no produzca quemaduras en nuestra piel. Un láser apropiado para eliminar tatuajes o micropigmentación es el que, aún dando disparos a toda potencia sobre una piel sin pigmento no hace absolutamente nada.

El láser INK HUNTER MASTER2 de la marca Laserlight es el más demandado por los clientes por su potencia y estabilidad.

 

¿Cómo es el tratamiento de borrar tatuajes?

El tratamiento de borrado de tatuajes consiste en disparos láser de aproximadamente 6 milímetros de diámetro sobre toda la superficie donde hay pigmento. Al entrar en contacto la luz láser y el pigmento crea una micro explosión lo que hace que las capsulas donde está el pigmento se rompan en partículas pequeñas. Estas pequeñas partículas son absorbidas por el sistema linfático para su posterior eliminación a través del sudor y la orina. Hay que esperar un tiempo prudencial de 2 meses para repetir otra sesión, tiempo en el que el cuerpo sigue eliminando tinta y la piel se recupera en su totalidad. Serán necesarias una media de entre 4 y 7 sesiones dependiendo de la densidad de la tinta y de algún otro factor para eliminar por completo el pigmento.

Los pigmentos más fáciles de eliminar suelen ser los oscuros, negro, azul, marron, rojo, y los menos fáciles el amarillo, verde o naranja. Estos últimos requieren un mayor número de sesiones y puede darse el caso de que la completa eliminación no sea posible.